Paseo fluvial por el río Miño
Автор: José Javier Villalba Calles
Загружено: 2025-07-06
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Créditos musicales: “Shedneryan 3/4” de Roger Subirana Mata. Del álbum: “Shedneryan”. Disponible en https://goo.su/QtyxhS
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Esa tarde llegamos con tiempo suficiente a Belesar, una bella aldea dividida por el río Miño y perteneciente a dos ayuntamientos, el barrio de la margen derecha pertenece al municipio de Chantada, mientras que el barrio de la margen izquierda es tributario del de O Saviñao. Un apacible lugar conocido por su valorada producción de vino y cerezas. No en vano visten las pendientes los hermosos viñedos de Chantada, mientras que en las laderas contrarias se encuentran las denominadas As Viñas Vellas. Otra curiosidad es el Ponte de Belesar, por el que pasa el llamado Camino de Invierno a Santiago de Compostela, y que fuera el antiguo y principal enlace entre las comarcas de Lemos y Chantada que dicen fue reconstruido por Fenosa sobre uno de origen romano aprovechando los grandes y fuertes pilares que sirvieron para enlazar una ruta secundaria ligada a la vía romana de Astorga a Braga. Cruzando el puente se accede al PR-G 183 de los Viñedos de Belesar.
Aún nos queda tiempo para reparar en la Igrexa Parroquial de San Bartolomeu de Belesar, de reciente edificación, que tenemos en la orilla contraria de la Abacería O Batuxo, restaurante en el que nos entretenemos tomando un café antes de embarcar.
Partimos del embarcadero de Belesar, operado por la Diputación de Lugo, para recorrer el curso medio del río Miño por el embalse de los Peares, inaugurado en 1955, con una capacidad de 182 hm³ y una superficie de 535 ha. Durante el trayecto bordeamos los municipios de O Saviñao y Pantón, en la ladera este, y Chantada en la ladera oeste.
Pasamos por Pincelo, uno de los pueblos semisumergido, pues una parte del mismo se encuentra bajo las aguas. Pasamos por debajo del Ponte de Portotide, que tuvo que ser ampliado porque la construcción del embalse aumentó el caudal del agua y anegó las márgenes de sus riberas, pues la subida del nivel del agua dejó bajo el Miño antiguos bancales de viñas, huertas y construcciones dispersas, alterando profundamente el paisaje y la forma de vida de las comunidades ribereñas. También pasamos por A Veiga, donde destaca la oferta rural de Casa Morriña, un rincón vacacional la mar de singular. Bordeamos las laderas del Monte Navallo (529 msnm) y nos dirigimos derechos al gran meandro del icónico O Cabo do Mundo, uno de los parajes míticos e imprescindibles de la Ribeira Sacra en una pronunciada curva que el río describe entre los municipios de Chantada y O Saviñao. En el recorrido nos acompañan los cultivos en socalcos o, si se prefiere, sobre terrazas, bancales, andenes o paratas, una de las características peculiares de la Ribera Sacra. Superamos la animada Praia da Coba, zona de baño muy popular en la comarca, y nos encontramos frente a frente con la Isla de Maiorga, objetivo que suele asociarse al Castro de Marce y a la Cascada de Augacaída, no muy lejos de allí, pero ocultos en el siguiente meandro.
La experiencia se resume en un marco geográfico de gran exuberancia natural caracterizado por la presencia de vegetación autóctona, pueblos de ribera de notable valor etnográfico, así como viñedos cultivados en el seno de la Denominación de Origen Ribeira Sacra (subzonas de Chantada y Ribeiras del Miño). Un diminuto pero intenso viaje en un remanso de paz significado también por la huella del románico que atisbamos en la iglesia de Santa María de Nogueira.
© Javier Villalba
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